SALAMANCA - LEDESMA - SALAMANCA
IMP CAESAR AVG PONTIF
MAXIM TRIBVUNIC POT XXVIII
COS XIII
PATER PATR TERMINVS
AVGVSTAL ÍNTER BLETISAM ET
MIROBR ET SALAM
Y así
nuestro compañero Fernando en su papel de cónsul Bleto y escoltado por el grupo
ciclista “La Pájara”, por instrucción
expresa del emperador César Augusto, pontífice máximo de la potestad tribunicia
XXVIII, quedó al cargo de la ciudad que se denominó Bletisa, posteriormente
Letisa, Letesma, para pasar finalmente a Ledesma.
Estaba
previsto partir a las 10:15 desde el edificio de Cruz Roja, pero finalmente se
retrasó un poco y partíamos algo más tarde. Convocados Fernando, Juan Miguel,
Paco Sánchez, Alex y José Manuel. Ausente todavía Paco Martín convaleciente de
cirugía leve. El día estaba frío y desapacible con una niebla espesa y húmeda,
pero… ¡Bendita locura! Además afrontábamos nuestra ruta más larga hasta la fecha.
¡Enhorabuena! Al reaparecido Alex. Tras una larga ausencia
se portó como un verdadero “CABALLERO” al lado de su nuevo cónsul. Además, a mi
me sirvió de gran ayuda en el regreso. Esperamos que este haya sido el reinicio
de una larga campaña.
Iniciamos la
ruta por la vieja carretera de Zamora hasta coger un camino a la izquierda que
nos enfila a Aldeaseca. De allí varios caminos entre chalets furtivos nos
dirigen hacia el monumento a Colón. En medio cruzamos un puente en el que
paramos para hacer las primeras fotos. Dejamos a un lado la rampa del monumento
y seguimos hacia nuestro destino por un laberinto de caminos embarrados entre
la espesa niebla. No puedo deciros por donde pasé. ¡Menos mal que el GPS de
Fernando nos advertía de las equivocaciones…!
En uno de
esos aparece una portera cerrada, que Fernando no duda en abrir ante los malos
augurios de Juan Miguel. ¡Ojo! Que nos puede aparecer ganado bravo advertía “el
capitán”, pero nosotros no hacíamos caso. ¡Por aquí no hay! respondía Fernando.
Alex miraba al suelo y veía unas “mierdas” de tal tamaño, que no podían ser
sino de bravos morlacos, pero… Bueno, lo
que sí nos encontramos fue una numerosa piara de marranos ibéricos que nos
persiguieron durante un largo trecho esperando que quizás les diéramos de
comer.
¡Por fin! Y
tras cruzar varias porteras, volvemos a la cañada. ¡Esto ya me gusta más! Decía
Juan Miguel. Nos cruzamos con un grupo de cazadores con “galgos”. Alguno debió
“olisquear” a la máquina de Fernando, pero sin consecuencias… Este último trozo
se nos hizo un poco largo por la niebla, pero parando a alguna foto y observando
a un “jabatín” que nos cruzamos por fin arribamos a Ledesma. Nos teníamos
ganado el almuerzo, pero aún había que afrontar el repecho hasta el mirador.
Arriba nombramiento
de Fernando como nuevo cónsul “Bleto” de la ciudad. Celebración con reportaje
de fotos, bocata de jamón y degustación
de café manchado de licor patrocinado por el nuevo cónsul. Todo exquisito,
aunque hacía mucho frío. Hay que
decir que la escolta estuvo impecable en toda la ruta: Avanzadillas de Paco
Sánchez, Vaivenes de Juan Miguel y Alex y yo como siempre en retaguardia.
Hora de
regresar, por la carretera como estaba previsto. Aunque la niebla persistía no
parecía peligroso. Los primeros toboganes hasta alcanzar Juzbado me hicieron
mella y la fatiga se apoderó de todo mi organismo. ¡Sufría una pájara
descomunal! Pero mis compañeros no dudaron en mimarme y traerme a un ritmo
asequible. Gracias a todos.

Pasada la finca de “Valcuevo “ paramos en la gasolinera para dar un baño a nuestras máquinas. Los barros de la mañana habían dejado huella en ellas y lo necesitaban más que nunca. Sólo faltaba superar el repecho tras cruzar Villamayor, que con las fuerzas justitas se hizo largo. Y por fin entrada en Salamanca y fin de trayecto. El frío en nuestros cuerpos impedía una celebración final de“jarritas”. Ya volverán.


Otra jornada memorable del grupo "la pájara". El único pero, la niebla, que no nos dejo disfrutar del paisaje. Además, algo cansada se hizo la vuelta, pero ya estoy pensando en la siguiente: quizá Zamora?
ResponderEliminarCreo que me repito. No sé si disfruto más con las marchas en bici y la alegría del grupo que con la lectura de estas crónicas.
ResponderEliminarDejando al margen nombramientos honorarios (este grupo no necesita quien le mande)y una vez cumplido el objetivo, fue una pena la niebla que no nos dejó un instante ni para contemplar el paisaje ni para comer relajadamente con el río a nuestros pies.
Espero que haya otra ocasión para disfrutar de este recorrido.
La crónica corta, para lo largo que fué el camino. El bocata de vicio, el café exquisito, la compañía un lujo.
ResponderEliminarSois unos jabato. Con el día que hizo y vosotros como si nada. No hay quien os pare.
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